En los rastros de la memoria

Hora de inicio: 11:55 pm
Música de fondo: Gente sin sueño en mi casa…
Estado: Con dolor de cabeza

Yo le relamía su cuerpo. Es probar carne que no puedes morder, al menos no muy fuerte. Me parece tan delicioso en ese momento que quisiera comérmelo, pero no soy antropófago. Lo quiero tanto y mis labios no pierden ni la yema de los dedos de sus manos.

Semidesnudos de forma horizontal, son momentos de placer, pero también de cariño. Lo quiero más allá de la cama. Lo quiero cuando sonríe, lo quiero cuando paseamos, lo quiero en todo momento, lo quiero eternamente.

¿Qué quieres?, pregunta. , respondo. Me mira y mueve la cabeza, negando. En ese momento entiendo que he escuchado otra cosa, que mis oídos me jugaron una mala pasada. Aquí, adentro, en mi alma resuena ¿Me quieres?. Lo quiero. Pero él no preguntó ello.

Ha pasado tantas veces. El día que él me pregunte ¿Me quieres?, yo responderé Desde la primera vez que no preguntaste.

Beso

Il Gran Finale: 12:13 am

Luigi… El Malchick®

Debe ser que soy aceptado…

Hora de inicio: 12:58 am
Música de fondo: Sonidos de limpieza después de una fiesta en mi casa
Estado: Sin sueño

Salí del closet dos veces. Uno a los 16, mientras aún cursaba el penúltimo año de colegio y otra a los 19. En el colegio yo me le mandé a un chico que me gustaba, terminaron por suspenderme y así mi familia se enteró, el hijo cuasi modelo era suspendido, la razón: le gustan los chicos. Con el paso del tiempo e idas u venidas al psicólogo terminé negándome a “tratarme” más, ni mucho menos a tratar del tema. Pero a pesar de todo seguía con mi vida gay. No puedo decir que a escondidas, pero aún si me preguntaban yo negaba rotundamente y simulaba ver chicas. Yo estaba seguro de mi sexualidad, aunque en esa época yo me definía bisexual.

A los 19 años yo salía con una persona, un día llamé a su casa y en resumen, no muy exacto, su madre amenazó con hablar con mi familia. Algo que yo había tenido en claro siempre era: quien le dirá a mi familia seré yo primero, nadie me puede ganar la primicia. Llegando a mi casa me senté frente a mi mamá y entre lágrimas le dije: soy gay y quiero vivir mi vida así.

Han pasado casi 5 años de esa época. Mi familia me acepta totalmente, acepta mis decisiones, aunque creo que es mucho más resignación que aceptación (quizá). Quizá sea porque mi familia está compuesta por una gran cantidad de mujeres y en definitiva las mujeres aceptan más a un amigo – hermano – sobrino – primo – tío – hijo gay que cualquier hombre de la misma familia.

Algunas veces llega al colmo. Como hoy. Cumpleaños número 3 de mi sobrina. Mi hermana y cuñada siempre mandan chistes sobre su servidor. Algunas veces me palteo con la situación, pero ya he comenzado a asimilarlo y hasta yo mismo me mando cosas. Mi mamá incluso hace poco me bromeó de una forma bastante fuerte para ser mamá. Yo estaba padeciendo de faringitis:

  • Yo: El médico me ha dicho: no trago, no condimentos, no cigarro…
  • Ella: No SEXO ORAL!

Yo sólo atiné a reírme y mis hermanos que estaban al lado, lo mismo. Sé que debería agradecer por tener la familia que tengo, pero algunas veces se pasan, ¿no?

Creo que ahora soy yo quien debe aceptarlos tal y como son.

Il Gran Finale: 1:22 am

Luigi… El Malchick®

Actualizado (es decir, algo que olvidé, pero había planificado poner):

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